Bogotá, febrero 2025. A los desafíos naturales, ya conocidos, a los que se ha enfrentado históricamente el sector social, y que se vieron magnificados por la pandemia (los cuales apenas estábamos comenzando a comprender y gestionar de forma adecuada), las últimas decisiones en materia de financiación internacional vuelven a poner el tablero de cabeza.
Las decisiones políticas de recortar, de manera significativa, los recursos de cooperación internacional, por parte del principal financiador en las últimas décadas, ha aumentado significativamente la incertidumbre de lo que puede venir.
Ya podemos ver los efectos inmediatos y devastadores para miles de organizaciones, proyectos y participantes que han tenido que reaccionar con asombro e incredulidad al tiempo que toman acciones dolorosas e inexplicables.
Un sector social que ha sido resiliente por décadas tendrá que “reinventarse” una vez más.
Con este escenario internacional el reto en Colombia tiene sus particularidades, pero, en nuestra opinión, también sus oportunidades. Colombia es un país de renta media y, si bien era el principal receptor de ayuda de cooperación internacional por parte de USAID en la región, también tenemos un sector robusto con diferenciadores que permiten pensar en soluciones y enfoques a la mano. La meta es desarrollar esas capacidades necesarias para resurgir más fuerte de este contexto.
Por ejemplo, no se puede desconocer que contamos con un sector privado fuerte y, en su gran mayoría, dispuesto a jugar un papel protagónico en el desarrollo del país de la mano de un sector social robusto, innovador, orientado a los resultados y cada vez más profesional. Sin caer en el optimismo desbordado, hay condiciones que permiten ver el futuro con ilusión, siempre y cuando se tomen las decisiones correctas y se comience a recorrer el camino del fortalecimiento de capacidades, el impacto y la sostenibilidad.
Pensando en otras estrategias para activar los mecanismos de recaudación, podemos encontrar donaciones del sector privado que a cambio esperan un alcance amplio en términos de inversión y número de beneficiarios o en alcance territorial y poblacional.
También existen estrategias de micro financiación o crowdfunding que recaudan fondos de personas interesadas en aportar al sector, incluso hay empresas que cuentan con lineamientos institucionales en donde las donaciones se desarrollan a campañas específicas en las plataformas de recaudación por previo relacionamiento con la organización social.
Entendiendo el reto de plantear nuevas estrategias de financiación, desde Compartamos Con Colombia contamos con servicios de consultoría en donde acompañamos a organizaciones sociales a estructurar su estrategia de movilización de recursos que les permita un mejor apalancamiento, diversificación y relacionamiento con los actores del ecosistema de impacto social y del desarrollo.
La necesidad de nuevas alianzas y redes de colaboración
El panorama global exige un cambio en la forma en que las organizaciones sociales se relacionan con otros actores del ecosistema de impacto. Ante la incertidumbre del financiamiento internacional, la clave está en la construcción de alianzas multisectoriales que permitan compartir recursos, conocimiento y capacidades. La financiación económica es importante, sin duda, pero es por lo general es la consecuencia de una organización robusta, con procesos claros, estructuras sólidas, alianzas estratégicas y un conjunto de capacidades que, por lo general, pasan a un segundo plano o son vistas como un pendiente que nunca llega.
El sector privado jugará un rol cada vez más relevante en la financiación de iniciativas sociales y ambientales. Sin embargo, para atraer este tipo de apoyo, las organizaciones deben demostrar su capacidad para generar impacto medible y sostenible. Precisamente, desde CCC apoyamos al sector ofreciendo un servicio de medición de las transformaciones sociales y ambientales que logran las entidades con sus iniciativas en las vidas de personas, organizaciones o territorios. Por eso, acompañamos a las organizaciones en la definición de objetivos y preguntas de evaluación, construimos una teoría del cambio y diseñamos indicadores e instrumentos que capturen los impactos sociales y ambientales de manera precisa
Por otro lado, la articulación entre organizaciones de la sociedad civil, la academia y los gobiernos locales puede abrir nuevas oportunidades de financiación y facilitar la ejecución de proyectos con impacto territorial. Para esto, la transparencia en la gestión de recursos y la capacidad de reportar resultados serán factores determinantes para generar confianza en los potenciales aliados.